La Habana es la única base realista en Cuba para trabajar un mes. El Vedado, el barrio de cuadrícula arbolada entre el Malecón y la universidad, es tranquilo para lo que es la ciudad, se camina bien y tiene paladares, parques y rutas de triciclos eléctricos a pocas cuadras (manzanas). Para dictar paseando está el Malecón, el paseo marítimo, a un rato a pie.
La jornada aquí se organiza alrededor de la luz y la conexión: trabajo profundo cuando la casa tiene corriente, llamadas en las horas que suelen aguantar y un plan B cerca. Por eso el anfitrión y su casa pesan más que el barrio, y conviene llegar con todo resuelto desde fuera.
Los barrios más cómodos para un primer mes, con precios de una casa de un dormitorio negociada por meses:
Arbolado, caminable y más tranquilo que el centro histórico, con casas grandes, hoteles y el Malecón a mano. El mejor equilibrio entre calma, servicios y vida a pie, y la opción por defecto para trabajar.
Residencial, amplio y verde, con embajadas y casas más propensas a tener generador. Muy tranquilo para llamadas, pero dependes de un transporte para casi todo. Suele estar en la parte alta de la horquilla o por encima. Mapa · Airbnb por meses
El más barato de los céntricos e intensamente vivo, pero también el más deteriorado y el más ruidoso. Es la zona más densa de la ciudad, aunque con la crisis se ve menos gente que antes. Para presupuesto ajustado y vida de calle, no para un mes de llamadas.
El casco histórico: el más bonito y el más cansado, con calles estrechas, turismo, buscavidas y edificios frágiles. Mejor para una semana que para un mes de trabajo.
El filtro de la guía de Cuba vale calle por calle, porque los cortes cambian de un circuito eléctrico a otro:
No hay eSIM que funcione bien en Cuba: la base es la SIM turística Cubacel Tur (cómo comprarla y recargarla, y qué VPN usar, está en la guía de Cuba). En el Vedado, Centro Habana y Miramar el 4G da para mensajería, voz y sincronizar; las videollamadas van justas y empeoran por la tarde y durante los apagones.
En casa, lo que hay que buscar es Nauta Hogar, el ADSL de ETECSA, con velocidades de unos 2 a 10 Mbps según la línea. Si el anfitrión ya tiene el servicio, el plan ilimitado Nauta Hogar Plus se paga en dólares desde fuera (
Se apaga el módem y a menudo caen también las antenas cercanas. En 2026 la ciudad se ha quedado entera sin corriente varias veces: tras el apagón del 4 de marzo, las autoridades calcularon al menos 72 horas para recuperar el servicio. Una estación de baterías que mantenga vivos módem, portátil y móvil es parte del equipo de trabajo; pregunta si la casa la tiene.
La Tur llega como máximo a 90 días con recargas: a partir de ahí, una línea Cubacel normal. Para estancias largas, negocia con el anfitrión que el Nauta Hogar Plus vaya incluido o pagado por ti.
La Habana no tiene cultura de café con portátil: la mayoría de cafeterías y paladares no tiene wifi y nadie espera que te instales a trabajar. Con matices: sí se ve gente con el portátil en alguna heladería o paladar de los que sí tienen, y nadie lo impide. Con mirar las redes wifi desde el móvil al entrar ya sabes si el sitio te sirve. Estas son las opciones:
Si la casa tiene respaldo eléctrico y Nauta Hogar, es tu oficina principal, y con aire acondicionado mejor todavía: la luz no es lo que encarece el mes allí, cuando la hay. Organiza el día alrededor de ella: trabajo profundo mientras hay luz y conexión, y llamadas en las franjas que suelen aguantar.
Lobbies, terrazas y centros de negocios de hoteles como el Hotel Nacional en el Vedado, los del Paseo del Prado o los de Miramar tienen grupo electrógeno, aire acondicionado y wifi con tarjetas de acceso. Son el sitio más fiable para una llamada cuando la casa se queda sin luz.
Ten siempre listo un entorno para los ratos sin luz ni red: repositorios actualizados, dependencias en caché, documentación descargada y notas de voz para transcribir después.
Son la forma por defecto de moverse. Unos hacen rutas fijas compartidas y te ahorras un buen dinerito; otros van como taxi directo y cobran más. Los encuentras en casi cualquier calle céntrica transitada; si estás en una zona tranquila, basta con andar unas cuadras hasta una calle con más movimiento. Como referencia, del Vedado a La Habana Vieja cuesta unos
Los almendrones son coches clásicos americanos que hacen de taxi colectivo por rutas fijas: baratos, pero funcionan como una línea de autobús sin paradas ni cartel. Se paran a mano en mitad de la calle y hay que saberse la ruta, algo casi imposible para un extranjero que vaya solo, así que la primera vez ve con alguien de allí o pregúntale a tu anfitrión qué línea te sirve. Los taxis se pactan antes de subir y cobran en dólares o en pesos.
Los autobuses urbanos cuestan muy poco, pero van llenos y con frecuencias recortadas por la falta de combustible. No cuentes con ellos para llegar a una llamada.
El Vedado y La Habana Vieja se caminan bien, con sombra en las calles arboladas del Vedado. Evita el mediodía en verano y lleva linterna si vuelves de noche con apagón.
Del aeropuerto José Martí al Vedado, unos 30–40 minutos: traslado de Viazul por
La gran ruta habanera para sesiones de voz: unos 8 km de muro frente al mar desde La Habana Vieja hasta las puertas de Miramar, llano, abierto y lleno de vida. Mapa
Evita el mediodía de mayo a octubre. Al anochecer los paseos se llenan de gente y se está bien, pero en los apagones las calles quedan a oscuras: vuelve antes o lleva linterna, y no saques el móvil en tramos solitarios.
Las Playas del Este quedan a una media hora en coche hacia el este: una costa larga de arena adonde van los habaneros los fines de semana. Comprueba la cobertura antes de planear allí una sesión en directo.
Presupuesto mensual para una persona, según dónde vivas:
Casa de
Casa de
Las casas con generador, placas o baterías piden más, y en Miramar se suma el transporte. Mapa · Airbnb por meses
Lo más barato: puestos y ventanas de casas que venden pizza, bocaditos (bocadillos), croquetas, jugos y café en pesos, por todo el Vedado y Centro Habana. Es lo que come la gente a mediodía.
Para una estancia larga, un anfitrión que cocine desayuno y cena por una tarifa acordada es el plan de comidas más fiable de la ciudad, sobre todo los días de apagón, cuando cocinar se complica.
La oferta más amplia está en el Vedado y La Habana Vieja, desde el plato criollo de congrí, cerdo y ensalada hasta sitios de tacos o pasta. Los de moda cobran en dólares; pregunta a tu anfitrión por los de barrio. En 2026, con la crisis, muchos están cerrados y los que abren no siempre tienen toda la carta: cuenta con que falte algún ingrediente y ve con flexibilidad, o escríbeles por WhatsApp antes de cruzar la ciudad.
Guarda agua embotellada y algo de picar para los días de corte: con la crisis, el agua embotellada también escasea a veces.
Recados y paseos temprano, trabajo en las horas centrales si la casa tiene corriente, y tardes en la calle, cuando el Malecón y las esquinas del Vedado se llenan de gente. La colada la suele hacer el anfitrión por un precio pactado.
Los vuelos internacionales llegan a la Terminal 3. En inmigración te piden el pasaporte (la e-visa va vinculada) y el QR de D’Viajeros, y pueden pedirte el seguro y el billete de vuelta; no sellan el pasaporte.