Para quien acepta trabajar a ratos sin luz ni conexión a cambio de vivir La Habana de verdad: todo se paga en efectivo, los datos llegan por la SIM turística y la casa se elige por su respaldo eléctrico. En 2026 la crisis de combustible lo complica todo, así que revisa la situación antes de reservar.
Cuba encaja con trabajo que aguanta tramos sin conexión: tareas asíncronas, llamadas agendadas en las horas buenas y nada que dependa de estar online todo el día. Lo que te espera: el presupuesto entero en efectivo, datos móviles con la SIM turística de ETECSA (la operadora estatal, la única del país), una VPN siempre encendida porque muchas herramientas de EE.UU., incluidas las de IA, no funcionan desde la isla, y una casa particular (vivienda privada con licencia para alquilar a extranjeros) con anfitriones que resuelven desde la colada hasta el cambio de moneda.
La situación de 2026 es excepcional y conviene conocerla con fechas. Desde enero de 2026 EE.UU. bloquea los envíos de petróleo a la isla, el 13 de mayo el Gobierno anunció que se había quedado sin diésel y fueloil, y la red eléctrica nacional colapsó entera el 16 de marzo, el 6, 10 y 14 de julio y el 2 de agosto de 2026. Desde el 6 de junio de 2026 las tarjetas Visa y Mastercard internacionales no funcionan en Cuba, y en julio Iberia, Air France, LATAM, World2Fly y las aerolíneas canadienses tenían los vuelos suspendidos. Reino Unido y Canadá desaconsejan los viajes no esenciales. Si aun así vas, esta guía te cuenta cómo se hace.
Casi todos los turistas necesitan la e-visa, que se pide online en evisacuba.cu: una sola entrada y hasta 90 días de estancia. Te llega un código por correo y la visa queda vinculada a tu pasaporte. Pídela con margen: el precio y la forma de pago dependen del consulado del país desde el que la tramitas, y algunos solo cobran en efectivo y en persona, así que puede tocar ir al consulado cubano antes de volar.
La e-visa se puede prorrogar una vez por otros 90 días dentro de Cuba, hasta 180 en total. Ten en cuenta que la SIM turística tampoco pasa de 90 días.
Cuba no tiene visado para nómadas digitales. Más allá de 180 días hacen falta categorías de residencia que no están pensadas para quien trabaja en remoto.
Cuba está en la lista de países patrocinadores del terrorismo de EE.UU., y cualquier visita desde el 12 de enero de 2021 te deja sin derecho al ESTA: para ir a EE.UU. necesitarás un visado B. Que no haya sello no cambia nada, porque el formulario del ESTA pregunta si has estado en Cuba. Y si eres ciudadano o residente de EE.UU., la ley de tu país prohíbe el turismo en Cuba: solo se viaja dentro de las categorías autorizadas por la OFAC.
La moneda es el peso cubano (CUP). Desde el 6 de junio de 2026 las Visa y Mastercard internacionales no funcionan en Cuba, y las tarjetas de EE.UU. nunca lo hicieron: ni cajeros ni datáfonos. Lleva el presupuesto completo en euros o dólares, en billetes pequeños y en buen estado, repartido en varios sitios. Circulan billetes de 1, 3, 5, 10, 20, 50, 100, 200, 500 y
La referencia diaria de la calle es El Toque. La tasa oficial de bancos y CADECA (las casas de cambio estatales) es la flotante del Banco Central: el 14 de septiembre de 2026 estaba en
Aquí se mezclan dos cosas distintas. En los hoteles y restaurantes estatales en divisa se cobra solo en dólares, en efectivo o con tarjeta internacional, y no aceptan pesos de ninguna forma (denuncias de 2025). En los negocios privados sí se paga en pesos, pero muchos rechazan el efectivo y piden «transferencia»: es Transfermóvil, la app bancaria cubana, que exige cuenta y línea cubanas, así que lo normal es que un cubano pague desde su móvil y tú le des el efectivo con una pequeña propina. Desde diciembre de 2025 los negocios privados también pueden cobrar dólares y euros en efectivo (la norma).
Comida y bebida según Numbeo (agosto de 2026), a unos
En Cuba no hay eSIM que te resuelva: ETECSA apenas tiene acuerdos de roaming con operadores extranjeros, así que Holafly y Airalo no ofrecen Cuba entre sus destinos. Lo que funciona es la Cubacel Tur, que se paga con tarjeta en SuenaCuba, un vendedor internacional autorizado (el pago se hace fuera de Cuba, así que funciona):
Si vas más de una semana sale mejor la Tur Plus: otra Básica son otros
La recoges con el pasaporte al llegar: en La Habana, en el mostrador de ETECSA de la Terminal 3, pasado inmigración (24 horas), donde te ayudan a dejarla funcionando. Si no la compraste antes, con el wifi del aeropuerto puedes comprarla allí mismo. Tu móvil debe estar libre y tener 4G en banda 3 (1800 MHz).
Las recargas se hacen en la misma web, con paquetes de más gigas (el mío fue de 10 GB), y cada recarga alarga la vigencia hasta un máximo de 90 días. Un truco que solo descubrí cuando un SMS de recarga lo mencionó: al estrenar SIM, el contador de datos del teléfono empieza de cero, así que para saber cuánto te queda de verdad marca *222*887# (parece funcionar solo con la Cubacel Tur).
Algunas eSIM de roaming listan Cuba, pero con pocos gigas y caras (unos
Muchos servicios de EE.UU. bloquean las IP cubanas, y las VPN con sede en EE.UU. suelen fallar aquí: lo aprendí por las malas con una que iba bien fuera y falló al llegar. Proton VPN (suiza) funciona bien desde la isla. Instala y prueba dos antes de volar: configurarlas desde dentro puede no funcionar.
Los datos móviles dan para voz y mensajería, pero las videollamadas van justas. En casa, busca Nauta Hogar (el ADSL de ETECSA); en parques y hoteles hay zonas WIFI_ETECSA con tarjetas Nauta, útiles para sincronizar. Cuando se va la luz caen el módem y a menudo las antenas cercanas. Y en protestas se ha cortado internet, como en julio de 2021 y octubre de 2024.
La Tur no pasa de 90 días: SuenaCuba vende también una línea Cubacel permanente. Para internet en casa, si el anfitrión ya tiene Nauta Hogar, el plan ilimitado Nauta Hogar Plus cuesta
Con la falta de queroseno de 2026, varias aerolíneas han suspendido rutas y algunos vuelos repostan en un tercer país, lo que alarga el viaje. Confirma con tu aerolínea que el vuelo sigue en pie unos días antes y ten un plan B de salida. La Habana (aeropuerto José Martí) es la entrada normal para quien viene a trabajar.
Viazul es la red estatal de autobuses de largo recorrido. La usan sobre todo los extranjeros, porque solo cobra con tarjeta internacional y eso deja fuera a casi cualquier cubano; los precios y horarios están en su web y conviene reservar con días de antelación. Con la crisis de combustible hay menos salidas, así que confirma el día antes. La alternativa habitual son los colectivos privados: coches compartidos entre ciudades que te organiza el anfitrión, a menudo más rápidos. Pacta precio y moneda antes.
En La Habana existe La Nave (iOS, Android), una app tipo Uber que se paga en efectivo al conductor y te da la tarifa antes de pedir; el registro funciona con números europeos, no con los de EE.UU. Lo que más se usa en la calle son los triciclos eléctricos y los almendrones (coches clásicos compartidos con ruta fija): el detalle está en la guía de La Habana. Las guaguas (autobuses urbanos) van llenas y con frecuencias recortadas.
No compensa: el alquiler es estatal, caro y escaso, la gasolina está racionada y un accidente con heridos es un asunto penal en el que el conductor puede acabar detenido. Las motos de alquiler son objetivo de robos.
No hay atascos: el problema es encontrar transporte. Cuenta con esperas, pocas opciones de noche y carreteras sin iluminación: evita viajar por carretera de noche.
Para trabajar, La Habana es la base realista: fuera de la capital los apagones son más largos y, según Exteriores en marzo de 2026, la mayoría de hoteles fuera de La Habana habían cerrado temporalmente. Un mes para una persona en La Habana sale por unos
La casa particular es la forma normal de alojarse, y los anfitriones suelen encargarse de la colada, las comidas por un precio pactado y el cambio de moneda. El patrón habitual: reservar la primera semana, dos o el mes entero en Airbnb, que opera en Cuba con casas con licencia y se paga desde fuera, y, si la casa funciona, negociar los meses siguientes directamente con el anfitrión en efectivo. No hay contratos ni fianzas al uso: se paga por adelantado, mes a mes.
Son los restaurantes privados, casi siempre familiares, y la mejor opción para comer fuera. Cobran en pesos o en dólares, muchos enseñan la carta con un código QR y la calidad varía más que el precio: pregunta a tu anfitrión dónde come él. La propina ronda el 10%.
Puestos y ventanas de casas que venden pizza, bocaditos, croquetas, jugos y café en pesos. Es lo más barato y lo que come la gente a mediodía.
Para una estancia larga, que el anfitrión cocine desayuno y cena por un precio pactado es el plan más fiable, sobre todo los días de apagón.
Los agromercados (mercados de fruta y verdura) venden lo que haya de temporada; las mipymes (pequeñas empresas privadas) venden productos importados en pesos; y las tiendas estatales en dólares tienen lo que falta en las demás. No hay centros comerciales ni food courts al estilo de otros países.
Sin seguro que cubra Cuba no entras, y pueden pedirte el certificado en el control. Las pólizas de aseguradoras de EE.UU. en general no se aceptan; una europea como Intermundial, Heymondo o IATI es lo habitual, pero comprueba antes que la póliza incluye Cuba y lleva el certificado impreso. Si llegas sin él, en el aeropuerto venden pólizas de Asistur. En Cuba se paga por adelantado en divisa y se reclama después.
Los extranjeros se atienden en las clínicas internacionales. En La Habana la referencia es la Clínica Central Cira García, en Miramar. Fuera de la capital la atención es peor, y con los apagones hay hospitales con servicios reducidos.
Están casi vacías. Trae toda la medicación de la estancia con un informe médico, un botiquín con lo básico y sales de rehidratación.
En 2025 Cuba declaró una epidemia de arbovirus: dengue, chikungunya, Oropouche y zika a la vez. Lleva el repelente desde casa y de sobra: allí escasea, hasta el punto de que el Estado se puso a fabricar repelentes naturales para suplirlo, y lo que aparece por vías informales no siempre es fiable. Úsalo a diario, sobre todo al amanecer y al atardecer. Consulta en tu centro de vacunación internacional con semanas de margen: hepatitis A y fiebre tifoidea son las habituales, y Exteriores menciona también la vacuna de la chikungunya.
El agua del grifo no es potable. El sol pega fuerte todo el año: gorra, crema (tráela de casa) y agua encima.
El crimen violento es menos frecuente que en otros países de la región, pero con la crisis han aumentado los robos oportunistas.
Policía 106, ambulancia 104, bomberos 105.
Es la mejor ventana. En La Habana las máximas van de 27 a 30 °C y las mínimas de 19 a 22 °C, con 5–7 días de lluvia al mes. Diciembre a abril son los meses más cómodos; marzo y abril tienen más sol y algo menos de humedad. En enero y febrero pueden entrar frentes fríos con noches frescas: lleva una capa ligera.
Máximas de 31–32 °C, humedad en torno al 80% y 11–14 días de lluvia al mes, en forma de aguaceros cortos e intensos por la tarde. Junio y septiembre son los meses más lluviosos. Es la peor combinación para trabajar: calor sin ventilador ni aire acondicionado cuando se va la luz, que además falla más porque la demanda sube.
La temporada va del 1 de junio al 30 de noviembre, con el pico de agosto a octubre. Un huracán puede dejarte días sin luz, agua ni vuelos: el Melissa, en octubre de 2025, dejó el oriente de la isla muy dañado. Si vas en esos meses, sigue el Centro Nacional de Huracanes.
El patrón es el mismo en toda la isla. El oriente (Santiago de Cuba) es algo más caluroso, y el occidente (Viñales, Pinar del Río) algo más fresco en invierno.
En la práctica, solo La Habana, y dentro de ella el Vedado: es donde hay más casas con respaldo eléctrico, cobertura razonable, paladares y hoteles a mano. Nuevo Vedado, justo al sur, es más residencial y tranquilo y también sirve, aunque dependes más del transporte. No des por hecho que un barrio céntrico tiene mejor corriente: los cortes van por circuito eléctrico y el propio Vedado ha encadenado más de 24 horas sin luz, así que lo que importa es la casa concreta. Viñales o Trinidad están bien para desconectar unos días, no para trabajar un mes.
No hay escena nómada. El único coworking conocido es Amarillo Coworking, en el Vedado, y los grandes hoteles hacen de oficina de reserva. No hay grupos de nómadas activos ni eventos: la red la hacen tu anfitrión y los contactos que te pase. Tampoco hay programas ni visados para nómadas. Lo que sí se ve es gente con el portátil en heladerías y cafeterías que tienen wifi: no es lo habitual, pero nadie lo impide, y con ventilador y conexión se está bien un rato pidiendo algo. Dónde funciona en concreto está en la guía de La Habana.
Por las sanciones de EE.UU., muchas empresas estadounidenses bloquean las IP cubanas (lo bloquean ellas, no Cuba), y la lista cambia: la mantiene la comunidad en cuban-restricted.
La buena noticia es que programar pide muy poco ancho de banda: casi todo es texto, y una 4G intermitente aguanta bien mientras la antena sea medianamente estable. Yo he llegado a programar dictando mientras paseaba por el Vedado, con el móvil como única conexión. Lo que no perdona son las descargas grandes y las videollamadas.
Antes de volar deja todo listo: VPN probada, cuentas y pagos configurados desde fuera, repositorios actualizados, dependencias en caché y la documentación que uses descargada. Una vez allí, trabajo profundo mientras hay luz y conexión, y llamadas en las franjas que suelen aguantar.
La Habana va a la hora de la costa este de EE.UU. y seis horas por detrás de España: buen solape con América y con las tardes europeas.
La mayoría de enchufes son de clavijas planas (A y B) a 110 V y 60 Hz; en edificios nuevos y hoteles hay también tomas de 220 V para clavija europea (C y L). Mira la etiqueta de la toma antes de enchufar nada que no sea un cargador de 100–240 V. Lleva un adaptador universal.
La red nacional colapsó entera el 18 de octubre, el 6 de noviembre y el 4 de diciembre de 2024, y en 2026 el 16 de marzo y el 6, 10 y 14 de julio y el 2 de agosto. Tras quedarse sin diésel en mayo de 2026, hay zonas con cortes de 20 horas al día; La Habana suele salir mejor parada que las provincias, pero también pasa muchas horas sin luz. Lo que funciona: casa con respaldo eléctrico, un power bank grande siempre cargado, cargar todo cada vez que vuelve la luz y agendar llamadas en las horas que suelen aguantar. El Toque sigue la situación día a día.
1 y 2 de enero, Viernes Santo, 1 de mayo, 25–27 de julio, 10 de octubre, 25 y 31 de diciembre. Oficinas y bancos cierran; los paladares suelen abrir.
El anfitrión suele lavar la ropa por un precio pactado. Trae de casa lo que cuesta encontrar: medicinas, crema solar, artículos de aseo, cables y cargadores de repuesto. Las direcciones se dan como «calle 23 e/ G y H», con la «e/» de «entre» y las dos calles que la cruzan: se usa en toda Cuba, aunque la cuadrícula de números y letras sea cosa del Vedado. Guarda así la de tu casa.